El devenir del libro y las bibliotecas: algunas reflexiones

Rómulo Navea Soto1

Resumen

Con el uso cada vez más extendido de Internet, las llamadas redes sociales, el libro electrónico, es justo plantearse sobre el futuro del libro impreso y las bibliotecas. La capacidad para predecir el futuro es algo imposible, lo máximo que se puede lograr es un acercamiento, una visión global de lo que los adelantos tecnológicos pueden traer para el mundo del libro y las bibliotecas. Al final se plantea una visión desde la perspectiva de Venezuela.

Palabras clave: e-libro; biblioteca digital; futuro del libro y las bibliotecas; internet y el libro; internet y las bibliotecas.



The development of books and libraries: some thoughts

Abstract

With the increasingly widespread use of the Internet, the so-called social networks, the electronic book, is just to consider the future of the printed book and libraries. The ability to predict the future is something impossible, the most that can be achieved is an approach, a global vision of what technological advances can bring to the world of books and libraries. In the end, a vision is proposed from the perspective of Venezuela.

Key words: e-book; digital library; future of books and libraries; internet and the book; internet and the libraries.


  1. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Humanidades y Educación. rnavea07@gmail.com

INTRODUCCIÓN

Muy difícil es la labor del adivino o pronosticador. Y según parece, a quiénes, como a Casandra, los dioses les dieron el privilegio de conocer el porvenir, les otorgaron así mismo la maldición de no ser nunca creídos
Agenjo Bullón Xavier. (2001)

El libro y las bibliotecas han compartido a lo largo de la historia una existencia de luz y sombra, de amor y de odio. Siempre hay una ceremonia de apertura, de inauguración que se realiza con el regocijo de los que forjaron la idea y de la gente que serán usuarios de los servicios. Pero también está su destrucción, por diversas causas: guerras, vandalismo, desidia, que ocasionan grandes pérdidas para la humanidad.

El inicio de esta relación de creación y de destrucción se remonta al terminar lo que se conoce como prehistoria, lo que, según la definición clásica, es el período transcurrido desde la aparición de los primeros homínidos, hasta que tenemos constancia de la invención de la escritura alrededor de 3.000 años a de C. termina la tradición oral que se utilizaba para narrar historias, para concretar transacciones comerciales, para mantener formas de conducta a través de normas. Pero, como es obvio, las historias se transformaban y las normas se olvidaban.

Alrededor de 3.000 años a de C. se inventó la escritura dando fin a la tradición oral y al inicio de las bibliotecas como recintos para organizar los diversos soportes de la escritura: las tabletas de arcilla, los papiros, los pergaminos, el papel, finalmente el lenguaje de las computadoras. Aparecieron con ellos oficios como el de los escribanos, ilustradores, bibliotecarios que durante siglos realizaron más o menos las mismas labores. Poco antes de la invención de la imprenta, los talleres de copistas alcanzaban tiradas, por copia, de unos 600 ejemplares.

Al existir sociedades más complejas, donde el comercio era una de las actividades más importantes, fue necesario encontrar una manera de controlar las transacciones, de dejar un testimonio perdurable de lo ocurrido. Aparece el documento escrito y una característica fundamental de él, es la posibilidad de desplazamiento, de poderlos llevar de un lugar a otro y en este sentido, diversos soportes fueron utilizados: la piedra, la madera serían los soportes más antiguos. En China se crea imágenes en tablas de bambú. Lo cierto es que en cada civilización utilizaron materiales que encontraron alrededor: arcilla, papiros, cuero.

Es así que las bibliotecas de la antigüedad, de civilizaciones como en la de los asirios, sumerios, hititas, egipcios, fueron creadas y organizadas siguiendo ciertos patrones que facilitaban su conservación y consulta. Existió indudablemente una teoría para su creación y una práctica para su uso. La invención de la escritura y los diferentes vehículos del saber que se utilizaron crearon documentos escritos, tanto públicos como privados y al agregar la producción literaria, fue necesario, estudiar la manera más conveniente de preservar y consultar los escritos.

Nacen así las bibliotecas, y una de las más antigua es la de Asurbanipal, siglo VII a de C. que albergó aproximadamente 30.000 tablillas de arcilla con documentos guardados en cofres y éstos, ordenado en estantes. Luego aparecerían otras bibliotecas, siguiendo ese modelo, como en Nippur, alrededor del siglo V a de C. situada en una antigua ciudad sumeria, luego en otras ciudades como Babilonia, Bogazköy, la de Pérgamo que llegó a acumular hasta 200.000 volúmenes.

La más famosa, la biblioteca de Alejandría fundada en el siglo III a de C. por Tolomeo I Sóter llegando a tener 900.000 documentos. La biblioteca fue varias veces incendiada. No quedaron vestigios de ella y lo que se conserva son retazos de información que cuentan cómo era su organización, el edificio, sus servicios, el rol de los bibliotecarios, desde uno de los primeros Zenódoto de Éfeso, 262-280 a de C. al servicio de Ptolomeo I Sóter, hasta el último del cual no se tiene el nombre, pues fueron varias veces que la biblioteca fue destruida hasta desaparecer definitivamente.

En honor a esta biblioteca, la UNESCO crea una versión moderna inaugurada en 2002. ¿Existirá esta biblioteca en los siglos porvenir, como duró su predecesora, o sufrirá invasiones y se consumirá entre las llamas?

Imaginemos por un instante al bibliotecario de una biblioteca en el siglo IV a de C.; que luego de un largo día de trabajo se siente satisfecho porque finalmente ha logrado ordenar y guardar las tabletas de arcilla en las estanterías. En ese instante se acerca su asistente y le dice:

  • Maestro, han llegado nuevos documentos…
  • Está bien, le responde; coloca las tabletas en el depósito y mañana las procesamos y las ubicamos en las estanterías…
  • Pero - titubea el asistente - es que estos documentos son distintos, vienen de Egipto y los llaman papiros…
  • ¿Papiros? ¿Y cómo son?
  • Pues, como Ud. puede ver – y le muestra uno que trae consigo - son unos cilindros de origen vegetal, de unos 6 cm de grosor y de una altura que varían entre 15 a 30 cm
  • ¡Qué problema, esto lo cambia todo!, exclamó el bibliotecario con cierta angustia. Tendremos que diseñar nuevas estanterías para almacenarlos, debemos averiguar si se dañan, cómo los manejaremos, cómo… en fin, todo esto es nuevo o por lo menos distinto al trabajo que estamos acostumbrados a hacer.
  • Aunque a decir verdad – le dice mientras los examina - yo los veo muy débiles y no creo que duren mucho tiempo…

Pese a las terribles depredaciones ocurridas en el transcurso de la historia, el libro logró sobrevivir. A las bibliotecas les fue peor, las antiguas desaparecieron siguiendo la suerte de la biblioteca de Alejandría, algunas otras las eliminaron por razones religiosas, políticas y guerra. Durante la Edad Media se conservaron los documentos en las bibliotecas de los monasterios. El paso de la Edad Media a la Edad Moderna, en la Europa occidental, ocurre un hecho importante en 1456 en Maguncia, cuando Gutenberg crea la imprenta y se publica la Biblia de 42 líneas.

Nace la imprenta y es un éxito inmediato porque aparece en medio de una coyuntura socio-económica, donde existe una población, en las ciudades, cada vez más numerosa e independiente para exigir un medio más práctico para conocer. El libro se multiplica, las bibliotecas también y florece el negocio editorial. Durante el Humanismo s. XIV – XVII, en donde la razón sobresale a la religión. Posteriormente las personas confiaron en la ciencia y la tecnología y esperaban encontrar en ella la solución a todos los problemas que aquejan a la sociedad y al individuo: las enfermedades, la hambruna, la pobreza.

INFORMACIÓN Y CONOCIMIENTO

La teoría y la práctica para organizar bibliotecas y así difundir la información y el conocimiento tiene unos 28 siglos de existencia, son pocas las disciplinas que pueden exhibir una antigüedad semejante, a la vez de irse transformando y adaptándose a los adelantos tecnológicos y a los cambios sociales.

Desde finales del siglo XIX, Melvin Dewey transformó la bibliotecología de una vocación a una profesión moderna. Con su trabajo creó una revolución en el mundo del libro y las bibliotecas y puso en movimiento una nueva era en la bibliotecología y desde esa época las bibliotecas y los libros han florecido en el mundo. En países en vías de desarrollo, como es el caso de la ciudad de Medellín en Colombia, surgen, con el apoyo del gobierno e instituciones internacionales, bibliotecas públicas, que contribuyen a la lucha contra el analfabetismo y la violencia1.

La UNESCO publica en el año 2005 el informe titulado Hacia las Sociedades del Conocimiento en donde apunta el papel protagónico de la biblioteca, y plantea diferenciar el concepto de sociedad de la información y sociedades del conocimiento.

La primera, sociedad de la información, se basa en los progresos tecnológicos, hace referencia a la creciente capacidad tecnológica para almacenar cada vez más datos, transformarlos en información y hacerlos circular de forma rápida y con mayor capacidad de difusión.

En cambio, el concepto de sociedades del conocimiento, comprende dimensiones sociales, éticas y políticas mucho más vastas. Las sociedades del conocimiento se refieren a la apropiación crítica y selectiva de la información protagonizada por ciudadanos que saben cómo aprovecharla. Al referirse a sociedades, en plural, es para destacar que existe la diversidad cultural y lingüística, único elemento que nos permite a todos reconocernos en los cambios que se están produciendo actualmente.

Este informe de la Unesco, destaca lo que tiene que ver directamente con la importancia de la biblioteca en la sociedad, destaca que estas instituciones no solo deben ser edificios hermosos y bibliotecológicamente bien organizados, sino que además deben cumplir una función social con la comunidad a la cual pertenecen: vale decir atender a sus usuarios en aquellos aspectos relacionados con la satisfacción de sus necesidades de información, además de ofrecer actividades de recreación y apoyo a la educación permanente y así contribuir a la formación de personas con proyectos de vida constructivos, que permitan crear un ser humano mejor y así tener una sociedad más justa.

A finales de los años 60 nace Internet y desde entonces se han desarrollados telarañas de redes que transmiten datos e información y que lleva a algunas personas, a pensar equivocadamente que ya no es necesaria la construcción de nuevas bibliotecas, porque el libro va a desaparecer y ahora todo se puede conseguir mediante Internet y las Tecnologías de la Información y la Comunicación, TIC. Piensan que, mediante el libro digital, los teléfonos “inteligentes” capaces de captar imagen y sonido, la cada vez más amplia Wi-Fi que es el mecanismo de conexión de dispositivos electrónicos de forma inalámbrica, son suficientes para satisfacer las necesidades de información.

Ante esa amenaza de prescindir de las bibliotecas, Sondengard citado por Bonet (2010) dice: “Nos estamos convirtiendo en nómadas digitales. Quizás estos nómadas necesitan un oasis. La biblioteca puede ser ese oasis”.

Y ahora, en pleno siglo XXI donde las personas pueden, en cualquier lugar y en todo momento, obtener la información y el conocimiento utilizando medios electrónicos que les permitan obtener respuestas ante cualquier problema o circunstancia, diríamos que, ¿sabemos los bibliotecarios a qué atenernos ante la sociedad actual? Todo parece indicar que no es así, aunque en otras oportunidades hemos sabido salir airosos.

ALGUNOS HITOS QUE CAMBIARON EL TRABAJO DE LOS BIBLIOTECARIOS

  1. La invención de la imprenta y con ella la llegada del Renacimiento, cambian los libros, las bibliotecas y a los oficios tradicionales se les agregan otros como editores, linotipistas, encuadernadores y por supuestos los bibliotecarios que seguían en su empeño de organizar y divulgar cada vez un mayor y diverso número de documentos. Poco antes de la invención de la imprenta, los talleres de copistas alcanzaban tiradas, por copia, de unos 600 ejemplares. Todavía a mediados del siglo VXIII, la imprenta no había modificado mucho la producción de libros, los tirajes eran alrededor de unos 1.200 a 1.500 ejemplares.
  2. La situación cambia radicalmente a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando empiezan a mecanizarse las ediciones y aumentan considerablemente el tiraje a centenares de miles de ejemplares y por supuesto, el número de lectores. Los bibliotecarios tuvieron entonces que aprender a organizar y difundir documentos distintos al libro: revistas, periódicos. A esta etapa se le ha denominado Mecanización, período caracterizado por la necesidad de ampliación de viejas bibliotecas y construcción de nuevos edificios y la mecanización de procesos.
  3. No es sino alrededor de los años setenta del siglo XIX cuando el trabajo bibliotecario se transformó desde una técnica vocacional a una profesión moderna, mediante la creación de Asociaciones Profesionales, como la que Dewey ayudó a establecer en Estados Unidos en 1876: la American Library Association, ALA. Al año siguiente se funda la Library Association, LA, en Inglaterra. En 1927 se funda la Federación Internacional de Asociaciones de Biblioteca, IFLA, (International Federation of Library Associations and Institutions), de gran influencia en la configuración de la doctrina bibliotecaria, poniéndose a la cabeza del resto de las asociaciones por su carácter internacional.
  4. En 1879, Melville Dewey, bibliotecario del Columbia College, presentó a la American Library Association un plan para organizar una Escuela de Bibliotecarios. En 1887, abre sus puertas la Columbia School of Library Economy, la primera Escuela de Bibliotecarios. Así se fueron sentando las bases para una evolución en la formación de los bibliotecarios, estas asociaciones y escuela han contribuido a desarrollar la doctrina bibliotecaria, centrándose en aspectos relativos a las técnicas de cooperación, normalización y en aquellos aspectos relacionados con la formación del profesional.
  5. El trabajo continuó más o menos igual hasta que un nuevo hito aparece a mediados del siglo XX: la invención de las computadoras y su utilización en el mundo del libro y las bibliotecas: la llamada automatización de las bibliotecas. Su uso se inicia en la década de los sesenta y fueron utilizadas fundamentalmente en procesos técnicos, junto con el uso del formato MARC (MAchine-Readable Cataloging), que es un estándar digital internacional de descripción de información bibliográfica desarrollado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para facilitar la creación y diseminación de catalogación computarizada. Uno de sus productos es el Catálogo en Línea u OPAC (Online Public Access Catalog) que permite el acceso en línea de los materiales de una biblioteca y bases de datos, mediante el uso de terminales dentro de la biblioteca. Esta automatización facilitó mucho el trabajo bibliotecológico posibilitando mejorar los servicios al público.
  6. La aparición de la computadora personal a finales de los años 70. En 1976, Apple introduce el Apple I, uno de las primeras computadoras personales. En 1981, IBM introduce su primer PC. Lo interesante en el uso de estos equipos, fue la posibilidad de almacenar información, editarla y sobre todo la posibilidad de interconexión. Fue a mediado de los años ochenta cuando los PC comienzan a usar los módems para compartir archivos con otros computadores u ordenadores. Esta nueva etapa se le ha denominado Automatización.
  7. El acceso público a Internet a principios de la década de los noventa² permitió que los profesionales de las bibliotecas, tuvieran que aprender a ofrecer sus catálogos en línea a través de portales. Nacieron las redes sectoriales de información y los profesionales de las bibliotecas, tienen que aprender sobre diversas redes con información general y especializada que utilizan diversos software, hardware y protocolos que permiten el manejo de las bases de datos nacionales e internacionales, también aparecen el uso de términos como: libros y bibliotecas digitales, el Open Archive Initiative, OAI, y Dublin Core. Esta etapa se le denomina Digitalización, en la que aparecen las revistas y libros electrónicos y se digitalizan los documentos almacenados en las bibliotecas.
  8. Lo que se produce hoy es la llamada explosión digital, con la aparición de las llamadas redes sociales como Facebook, Tuiter y la robotización para la recuperación de información y hacerlos accesibles en forma rápida a través de los motores de búsqueda generales como el que utiliza Google.

A esta etapa, que recién se inicia, se le podría denominar de Expansión de la información y conocimiento mediante el uso de tecnologías emergentes.

Esta explosión o Big Bang de la información y posterior expansión han creado retos que los bibliotecólogos aún están buscando la manera de manejarlos y adaptarlos a su trabajo técnico y de servicio. Se enfrentan a un maremágnum de aspectos técnicos, de redes, de protocolos, de información que se encuentran dispersos en una anarquía en cuanto a la producción y publicación de documentos digitales de temas humanísticos, científicos y tecnológicos, muchos de ellos no arbitrados ni organizados, lo que obliga a una reformulación de la bibliotecología que posibilite la creación de nuevas teorías, técnicas y prácticas que permitan mantener la razón de ser del libro y a las bibliotecas.

Las tecnologías cambian los soportes de la información y como consecuencia, el trabajo y el diseño de la biblioteca también cambia. “El oficio del bibliotecario es milenario... diferentes civilizaciones, diferentes formatos y soportes, la misma necesidad social: registrar la información para generaciones futuras.” (Agudo, 2014, l).

EL FUTURO. ¿PARA DÓNDE NOS LLEVAN ESTAS ONDAS EXPANSIVAS?

En los actuales momentos las siempre nuevas y cambiante tecnologías han creado entre los profesionales de la información: bibliotecólogos, archivólogos, documentalistas, inquietudes y planteamientos sobre el futuro de la profesión. Existe un alto nivel de preocupación y de incertidumbre…

Hace más de 2.500 años, Heráclito pronunció esta frase: “Nada es permanente, excepto el cambio” y desde entonces muchas otras frases han surgido para manifestar la dinámica de la transitoriedad, de la transformación que está presente en todo lo que nos rodea, empezando por nosotros mismos. Uno de los inventos más extraordinarios de la humanidad ha sido el libro. A través de los años se han utilizado diferentes soportes (arcilla, papiro, cuero, papel) para transmitir información y conocimientos y que, a su vez, han ido cambiando con ellos, el edificio donde se guardan: la biblioteca. Hoy casi todo está en el ciberespacio o entorno no físico creado por equipos de cómputo unidos para interoperar en una red³, en un mundo donde no está claro quién o quiénes lo controlan.

En 1965 Gordon Moore4 cofundador de Intel Corporation, que es el mayor fabricante de circuitos integrados del mundo y los que más se encuentran en la mayoría de las computadoras personales, expresó que el avance de las tecnologías hace que, aproximadamente cada dos años se duplique el número de transistores por unidad de superficie en circuitos integrados, estas palabras se conocen como Ley de Moore. De manera, que lo que se adquieres hoy, bien sea una máquina o un programa, prácticamente no terminas de aprenderlo a usar, cuando ya aparece una nueva versión. En este sentido y a modo de ejemplo, los medios de almacenaje fueron cambiando y sustituidos por otros: diskette de 5 ¼, por el disquete de 3 ½, el Zip de 100 Mb, por el CD, luego el pendrive, ahora la nube. Es probable que, si no se hicieron los cambios de la data de manera oportuna a los nuevos dispositivos, la información se pierde…

Durante muchos años las enciclopedias, esos volúmenes que forman grandes colecciones en las salas de referencia de las bibliotecas y que eran casi el único medio para encontrar información objetiva y verás, como la Enciclopedia Espasa Calpe cuyo nombre original es Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo- Americana; la Enciclopedia Larousse; la Enciclopedia Brockhaus. A algunas de ellas las Tecnologías de la Información, la Comunicación e Innovación, TIC, las han cambiado, por ejemplo, la Enciclopedia Británica, publicada por primera vez en 1768 dejó de publicarse en papel y pasa a la versión digital a partir de 2012. Este cambio también ha afectado el ambiente de las Salas de Referencia y el desarrollo de sus colecciones de las bibliotecas.

El acceso a las redes sociales, al libro digital, el alcance cada vez mayor de medios audiovisuales hace posible la adquisición de información, que puede no ser fidedigna, y en la mayoría de los casos, incompleta. Se prefiere la información breve, que responda directamente a lo que se quiere saber, sin importar si lo que se lee es producto de una opinión personal, o de una tendencia política o social. Generalmente se cree que la gente, y en especial los jóvenes, prefieren enterarse de lo que acontece a través de vídeos o mediante las redes sociales. Antes se hablaba del erudito de las solapas de la sobrecubierta de los libros, hoy serán los lectores de píldoras informativas del Internet.

En 1978 Frederick Wilfrid Lancaster (1978) predijo una sociedad sin papeles, “Una sociedad sin papel es una en el que la comunicación mediante el papel (documentos escritos, correo, letras, etc.) es sustituida por la comunicación y almacenamiento electrónico”. Posiblemente Lancaster imaginaba una sociedad así por los adelantos en el mundo de las computadoras; ese mismo año de 1978 se produce un evento importante, la fabricación del microprocesador Intel 8086 el cual provocó una demanda masiva y motivó a que la IBM se decidiera crear las computadoras personales, las famosas PC.

En 1999, después de 20 años, Lancaster cambia de idea y busca un significado "menos entusiasta" de la revolución electrónica y lamentó la tendencia a la deshumanización, haciendo énfasis en que la tecnología por sí sola no va a mejorar la percepción del valor de nuestros servicios a los usuarios y que es necesario reconocer que la ética del servicio público debe estar en el centro de nuestra educación profesional. Necesitamos bibliotecarios más cálidos, decía. (Lancaster 1999)

En el año 2010 Nicholas Negroponte, fundador del laboratorio de medios de la Universidad Tecnológica de Massachusetts (MIT), experto en nuevas tecnologías y muy dado a predecir el futuro, dijo en una conferencia realizada en Lake Tahoe, California: “En cinco años el libro en papel estará muerto: It’s happening. It not happening in 10 years. It’s happening in 5 years”5.

En ese entonces, las ventas de libros digitales se estaban duplicando en el mercado anglo; internet estaba revolucionando todos los ámbitos del quehacer humano. Sin embargo, hoy la predicción quedó muy lejos de cumplirse: la venta de libros impresos ha aumentado en el mundo entero, sobre todo en países, que en un principio impulsaron los e-libros, como Estados Unidos y el Reino Unido donde las ventas de libros digitales han disminuido por dos años consecutivos.

¿Las razones? Según muchos editores el libro digital no da la misma sensación (olor del papel, textura) que el libro impreso; leer un libro digital en la calle o en un café se ha tornado peligroso ante la creciente inseguridad. Por otro lado, leer un libro es, en muchas ocasiones, un escape al mundo real y los aparatos electrónicos mantienen a la gente conectada al trabajo y a sus problemas diarios. Finalmente, copiar ilegalmente un libro digital es más fácil y económico que hacerlo con libros impresos…

El auge sostenido del libro impreso ha llevado a que, por ejemplo, la empresa Amazon que creó, hace años, un dispositivo para leer libros digitales, el Kindle, ahora abrió hace dos años, su primera tienda de libros impresos. Hoy ya tiene cinco y planea construir otras siete.

En el mundo de la música, las TIC también han producido cambios. A mediados de los años 80, los discos de vinilo, conocidos también como LP, empezaron a perder protagonismo y finalmente fueron desplazados por los CD, sin embargo, actualmente se está produciendo un revival, un renacer de los LP. Una de las razones es que los CD son muy fáciles de piratear, es decir copiarlos ilegalmente y ello contribuyó a su desaparición del mercado. Ahora se escucha música en la red, en el ciber espacio.

En la Feria del Libro 2017 de Madrid, las ventas aumentaron en un 3,5%, con respecto a 2016, en esta ocasión la subida ha sido de un 8%, según los datos ofrecidos por los organizadores del evento. El libro impreso tuvo mayor acogida entre los asistentes. “Asistimos a un repunte en el consumo cultural y en este caso en el consumo del libro", señaló Manuel Gil, director de la Feria.

El mercado anglosajón experimentó caídas en las ventas de libros electrónicos. Cifras de Nielsen indican que, entre 2015 y 2016, las ventas en Estados Unidos de libros en este formato disminuyeron el 16%, mientras que las de libros impresos se incrementaron el 3,3%6.

LA LECTURA MEDIANTE DIFERENTES SOPORTES

En este sentido, instituciones como el hogar, la escuela, las bibliotecas públicas deben dedicar tiempo y esfuerzo a formar lectores, porque la lectura “constituye un importante agente de cambio que lleva a cada uno de nosotros a participar activamente en su destino; abre las compuertas para vincularnos con la experiencia estética y para acceder al conocimiento” (Medina, 2014).

Es importante señalar que la lectura no es posible únicamente mediante el libro impreso, se pueden utilizar otros medios como los libros digitales como los que ofrece el Kindle de la empresa Amazon⁷, o buscar en la Wikipedia o en YouTube que está en internet. En este sentido, en el mismo texto de María Beatriz Medina, cita a Néstor García Canclini cuando él dice: “no basta promover la lectura en papel; debemos todos aprender a leer en los diferentes soportes combinando las posibilidades de ser a la vez lectores, espectadores e internautas”.

En un artículo de Virginia Collera (2012) titulado El futuro de la lectura y publicado en el periódico El País, en la sección Cultura, ella dice La propia forma de la biblioteca está asumiendo esa dimensión poliédrica donde habrá espacio para libros, para textos electrónicos, pero también para muchas otras fuentes diferentes y donde el bibliotecario tendrá una personalidad distinta.

Las bibliotecas, al igual que muchos sectores de la sociedad, se encuentran ante profundos cambios producto de las TIC que comprometen incluso su propia existencia. El objetivo general de las bibliotecas es facilitar el acceso de información, mediante una serie de actividades técnicas como recopilar, seleccionar, resguardar, organizar y difundir documentos de todo tipo para satisfacer las necesidades de información, recreación, apoyo a los estudios regulares y autodidactas de sus usuarios.

Esa necesidad de aprender a leer mediante diferentes soportes, es lo que vislumbra de la moderna biblioteca y esa preocupación por los usuarios pareciera que es hacia allá donde se inclina la balanza del futuro. Hacer de las bibliotecas centros de encuentro, de intercambio de ideas, el ágora donde la comunidad pueda reunirse.

En algunas bibliotecas públicas de Estados Unidos de América, se han creado salas especiales, llenas de computadoras colocadas, algunas de ellas, por la propia biblioteca, otras son las que los usuarios traen consigo. Allí se pueden hacer trámites desde la web, buscar en el catálogo público, reservar un título, solicitar un préstamo Si el libro o revista está disponible en formato electrónico, el usuario puede llevarlo en “préstamo circulante”, es decir incorporarlo a su computador personal, tableta, celular y, cuando termina el plazo de préstamo, lo puedes renovar o si ya no le interesa, simplemente desaparece del equipo.

Entre muchos autores que tocan el tema sobre el futuro del libro y las bibliotecas, encontramos a algunos autores que tienen sus opiniones alrededor del futuro de las bibliotecas:

Lluís Anglada director del Área de Biblioteques, Informació i Documentació del Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC) opina: La pregunta no es si la humanidad puede vivir sin bibliotecas, sino qué pueden hacer las bibliotecas para hacer más fácil y agradable la existencia humana. En la sociedad de la información debería ser fácil que los que hemos tenido la información como profesión pudiéramos aportar algo a la sociedad.

Fuente: http://www.academia.edu/656951/Reflexiones_sobre_bibliotecas._Entrevista_a_Llu%C3%ADs_Anglada

En unos de sus párrafos del Manifiesto de la IFLA/UNESCO sobre Internet. Directrices. dice:

Las bibliotecas que encuentren el balance entre su utilización innovadora del espacio para así satisfacer las necesidades de los usuarios - espacios silenciosos, salas de reunión, de talleres y de juego - y el acceso a recursos actualizados de información, tanto en formato digital como impreso, serán las más exitosas

Fuente: Manifiesto de la IFLA sobre Internet: http://www.ifla.org/III/misc/im-s.htm

La pregunta correcta, creo yo, no es cuál es el futuro de la biblioteca, sino cuál es la biblioteca que queremos. Para ello podemos utilizar el concepto de la reingeniería; partiremos de lo que podríamos denominar “base cero” y de allí en adelante, mediante diferentes técnicas y recursos, tales como entrevistas, cuestionarios, conversaciones informales, lecturas especializadas, podemos establecer nuestro ideal de biblioteca. Cómo visualizamos la biblioteca en cuanto a su diseño arquitectónico, sus espacios, mobiliario, iluminación, la ubicación de sus recursos documentales, es posible obtener una imagen de la biblioteca de nuestros sueños.

Las distintas opiniones sobre el devenir del libro y las bibliotecas señalan que la mejor política de las bibliotecas es mantener un equilibrio entre lo moderno y lo tradicional, entre lo que se puede usar a través de Internet y lo que se puede lograr con el material impreso.

El mandato de la UNESCO establecido en su Constitución de 1945 insta específicamente a "facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen". Esa misión se refleja en el documento Estrategia a Plazo Medio de la UNESCO para 2008–20138, en particular, en su objetivo estratégico programático de mejora del acceso universal a la información y el conocimiento.

Esta estrategia de la Unesco, promueve el Acceso Abierto a la información (en inglés, Open Access, OA) de documentos digitales de índole educativo, académico, científico, principalmente artículos de investigación científica en revistas especializadas y arbitradas mediante el sistema de revisión por pares. Esta modalidad es generalmente rechazada por las editoriales e incluso por los académicos y científicos que consideran que con estas publicaciones abiertas se pierde estatus, prestigio.

BRECHA DIGITAL

Existen unos términos muy relacionados, brecha digital9, que consiste en la relación con la calidad de la infraestructura tecnológica, los dispositivos y conexiones, pero, sobre todo, con el capital cultural para transformar la información circulante en conocimiento relevante. La banda ancha para el desarrollo digital determina la posibilidad que tienen los habitantes de un país a tener acceso a los beneficios de Internet y las TIC.

Fig. 2
Usuarios de internet en América Latina
Fig. 2 Usuarios de internet en América Latina
Fuente: https://www.internetworldstats.com/stats10.htm#spanish

La publicación anual de datos sobre las TIC en el mundo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), muestra que en los países menos adelantados (PMA), aproximadamente el 35% de los usuarios de Internet tiene entre 15 y 24 años, frente al 13% en los países desarrollados y al 23% a escala mundial. Sólo en China y la India, unos 320 millones de jóvenes utilizan Internet.

El Secretario General de la UIT, Sr. Houlin Zhao, señaló que la edición de 2017 de los Hechos y Cifras de las TIC de la UIT revela avances notables en la ampliación del acceso a Internet gracias a un aumento de la disponibilidad de redes de banda ancha. En ese sentido, agregó que la conectividad digital desempeña un papel crucial en la mejora de nuestras vidas, pues abre la puerta a oportunidades educativas, laborales y financieras sin precedentes para miles de millones de personas en todo el mundo.

La nueva edición de 2017 de los Hechos y Cifras de las TIC de la UIT muestra que el número de abonos a la banda ancha móvil ha ascendido a un ritmo superior al 20% anual durante los últimos cinco años y que, a finales de 2017, podría situarse en 4.300 millones a escala mundial.

Entre 2012 y 2017, los países menos adelantados registraron la mayor tasa de crecimiento en lo que atañe a los abonos a la banda ancha móvil. A pesar de ello, el número de abonados móviles por cada 100 habitantes en dichos países es el más bajo del mundo, con tan solo un 23%10.

A continuación, el ranking correspondiente a algunos países de América correspondiente al año 2017.

Fig. No. 3
Velocidad de conexión en América
Fig. No. 3 Velocidad de conexión en América
Fuente: Akamai Rankings, 2017 www.akamai.com

De acuerdo con el cuadro, los países con mayor average de velocidad de conexión son: Canada con 16205.0 kbps; Estados Unidos con 18747.0 kbps, (aunque se debe pagar un promedio de $50,00 al mes para tener mayor velocidad. El promedio de velocidad de 4.430 kbps).

En Centro América se destacan Costa Rica con 4091.0 kbps y República Dominicana con 4430.0 kbps. Con menor velocidad, Cuba con 1895.0 kbps (muy similar a Venezuela).

En América del Sur, los países con mayor velocidad son: Uruguay con 9505.0 kbps, seguido por Chile con 9258.0 kbps. Los países con menor velocidad del continente son Paraguay con 1375.0 kbps, seguido de Venezuela con 1827.0 kbps

UNA VISIÓN DESDE VENEZUELA

Venezuela vive actualmente una de sus peores crisis: económica, política, social que ha afectado a todos los sectores de la sociedad por igual (menos al oficialismo) y que, a menos que se produzca un cambio, la luz al final del túnel todavía no se ve. Generalmente cuando las empresas ven afectados sus ingresos, cuando se hace necesario ajustar los gastos, en lo primero que piensan los malos gerentes es, en reducir o cortar el presupuesto destinado a la biblioteca.

Desde hace mucho tiempo que las bibliotecas públicas o las especializadas en ciencia, humanidades y tecnología funcionan de manera religiosa, es decir solo Dios sabe cuál será su destino.

Decíamos que en la biblioteca del futuro debe establecerse un equilibrio entre el uso de los documentos impresos y aquellos documentos digitales en plena expansión. En Venezuela muchas bibliotecas funcionan todavía de acuerdo a los estándares de mediados del siglo XX, el panorama que se presenta es muy triste, y a pesar de todo, entre los años 2009 y 2013 la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y las universidades de los Andes, el Zulia, Carabobo y Oriente concentraron 85,5% de las publicaciones científicas creadas por Instituciones de Educación Superior, equivalente a 8.195 artículos según SCImago11, el cual basa sus resultados a partir de la producción científica de las instituciones.

No es casualidad entonces que las bibliotecas universitarias sean las que más utilizan las TIC específicamente en el uso de diversos sistemas automatizados de gestión documental, así como el uso de repositorios, la creación de redes de información y portales de información donde se hacen grandes esfuerzos en promover el uso del acervo documental a través de la edición y distribución del trabajo de los docentes e investigadores.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

La muerte del libro impreso no es una realidad y tampoco lo es para las bibliotecas y mucho menos en nuestros países no industrializados, o en vías de desarrollo, o subdesarrollados, o de la periferia, en definitiva, aquellos países que no gozan de índices económicos y sociales saludables. En Venezuela las bibliotecas públicas, por ejemplo, seguirán siendo instituciones con una proyección social a las comunidades, mediante el uso de bibliobuses (que son pocos, pero los hay), el apoyo a las organizaciones de base y la promoción de la lectura como medio para la creación de ciudadanos libres, críticos, poseedor de sus propias convicciones y con un gran sentido de los principios democráticos como medio para alcanzar las metas de prosperidad y paz.

En algunas bibliotecas universitarias y especializadas es posible alcanzar -mediante el uso de las TIC- la información y el conocimiento actualizado que se produce en el mundo. En las bibliotecas universitarias como el Centro Cultural y Biblioteca “Padre Carlos Guillermo Plaza” de la Universidad Católica Andrés Bello; o en las bibliotecas especializadas como la biblioteca “Marcel Roche” del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) son ejemplos donde se podían, hasta hace algunos años, tener acceso a bases de datos internacionales, a revistas técnicas digitales. Hoy ya no es posible.

Sin un sistema de acceso a la información del futuro y sin un sistema bibliotecario eficiente, Venezuela seguirá padeciendo un proceso de exclusión al conocimiento, y ello tiene consecuencias tanto económicas y sociales cuya mayor manifestación es la pobreza.

La tecnología no es ni buena ni mala, la tecnología está y se debe utilizar y sacarle provecho. Los bibliotecarios deben convertirse en expertos en su uso y crear a través de ellas, productos y servicios que satisfagan las necesidades de los usuarios, necesidades de información y conocimiento.

Todo apunta que una vez disipada la atracción por lo nuevo, por la innovación del libro digital, el libro impreso lentamente se recupera. Es evidente que lo que se puede esperar es un equilibrio donde las bibliotecas tendrán documentos impresos y digitales. No cabe la menor duda que el libro digital llegó para quedarse. ¿Cuánto tiempo? Eso no lo sabemos, pero todo apunta a que la tecnología logrará en los años venideros grandes logros, sobre todo en el uso de medios audiovisuales que facilitaran la difusión de la información y el conocimiento.

REFERENCIAS

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NOTAS

  1. Para mayor información consultar el artículo Las bibliotecas públicas de Medellín como motor de cambio social y urbano de la ciudad. En: http://bid.ub.edu/27/pena2.htm
  2. Timothy Berners-Lee es un científico británico de la computación, conocido por ser el padre de la Web. Estableció la primera comunicación entre un cliente y un servidor usando el protocolo HTTP en noviembre de 1989. En octubre de 1994 fundó el Consorcio de la World Wide Web con sede en el MIT, para supervisar y estandarizar el desarrollo de las tecnologías sobre las que se fundamenta la Web y que permiten el funcionamiento de Internet.
  3. http://www.ecured.cu/Ciberespacio
  4. http://www.computerhistory.org/siliconengine/moores-law-predicts-the-future-of-integrated-circuits/
  5. http://www.semana.com/cultura/articulo/los-librosdigitales-no-han-acabado-con-los-impresos/521358
  6. http://www.cerlalc.org/wp-content/uploads/publicaciones/olb/PUBLICACIONES_OLB_El_libro_en_cifras_11_310817.pdf
  7. Kindle es un dispositivo portátil que permite comprar, almacenar y leer libros digitalizados
  8. http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001499/149999s.pdf
  9. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Brecha_digital
  10. https://www.itu.int/es/mediacentre/Pages/2017-PR37.aspx
  11. SCImago Journal & Country Rank es un portal de evaluación de revistas y países basado en la información contenida en la Base de Datos Scopus (Elsevier). Tanto el ranking de revistas como el índice de impacto que ofrece esta plataforma se utilizan cada vez más para evaluar y analizar las publicaciones científicas de cara a las acreditaciones y evaluación de la actividad investigadora.